El por qué de las cosas
Autor: Luis Ramos | Se lee en 1'17 minutos |
Categorias: Miscelánea
Pasar por un divorcio es en sí mismo algo traumático, y lo es más si por medio hay un niño, y todavía más si ese niño es un bebé, y es tu único hijo, y tú te encuentras que estás viviendo en un país que no es el tuyo, sin el apoyo de tu familia y de tus amigos para soportar el trago.
Pero está siendo mucho más traumático para mí todavía el pensar que ya hace dos meses y medio que no veo a mi hijo, que no me dejan verlo, que su madre me lo esconde y se lo ha llevado a quién sabe dónde. Que nadie me responde al teléfono si llamo, que mi hijo ha desaparecido y que no sé como está, dónde está.
Que me estoy perdiendo sus primeros pasos, sus primeras palabras. Todas sus sonrisas y sus juegos. Todo. TODO.
Y uno se pregunta el por qué de las cosas, se lamenta de su suerte, o de su destino. Y no encuentra respuestas, sólo más preguntas.
Y es por eso que se abandonan proyectos, se pierden las ganas de hacer nada, se deja la ilusión por las cosas perdida por el camino. Y se pierde la sonrisa… y la esperanza. Y se gana sólo melancolía e incluso desesperación.
Por esa razón dejé de escribir en este blog. Por esa razón perdí las ganas y la ilusión de hacer tantas cosas.
Pero no quiero perderlo todo. Quiero recuperarlo todo. Y empiezo escribiendo por aquí, de nuevo. Con pocas fuerzas y ganas, la verdad. Pero intentándolo de nuevo, que ya es algo.
Todas las cosas tienen su por qué. Yo seguiré buscando las respuestas a esos por qués.
Va por tí, Fernando, hijo mío. Dónde quiera que estés…




Pues aunque el tema de Wordpress que utilizaba hasta ahora, el famoso 






